La celiaquía es una enfermedad autoinmune que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. Las personas que la padecen no pueden consumir gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno. Aunque puede parecer un pequeño detalle, la realidad es que la exposición al gluten, incluso en trazas mínimas, puede provocar graves daños en su salud. Por eso, la responsabilidad de los negocios alimentarios es clave para garantizar un entorno seguro y accesible para todos.
La celiaquía no es una moda, ni una preferencia alimentaria 🙅🏻♀️ Cuando una persona celíaca consume gluten, su sistema inmunológico ataca su propio intestino delgado causando inflamación, daño en las vellosidades intestinales y problemas de absorción de nutrientes.
🏥 El 85% de los celíacos no están diagnosticados: el diagnóstico puede tardar entre 6 y 10 años, lo que agrava el daño intestinal.

🥖 1 sola miga de pan puede causar daño durante semanas: la celiaquía se trata de evitar todo rastro de gluten. Una tabla mal lavada o un cuchillo contaminado, puede causar una reacción grave.

🙍🏻♀️ 7 de cada 10 celíacos sienten que su entorno no los comprende: el miedo a enfermar, la vigilancia constante y la incomprensión generan ansiedad, frustración y, en muchos casos, aislamiento social.

💸 La dieta sin gluten cuesta hasta 1200€ más al año: el pan, la pasta o las galletas in gluten pueden ser hasta 3 veces más caros.

🍔 Más del 50% de los restaurantes no garantizan comida segura para los celíacos: aunque tengan opciones “sin gluten”, muchas cocinas no evitan la contaminación cruzada. Comer fuera implica riesgo, desconfianza y, muchas veces, renuncia.

La importancia de adaptarse: una cuestión de inclusión y responsabilidad
Cada vez más personas descubren su intolerancia al gluten, y la demanda de opciones seguras en bares, restaurantes y tiendas de alimentos no deja de crecer. Sin embargo, no basta con ofrecer un menú sin gluten; es imprescindible garantizar la ausencia de contaminación cruzada y una correcta identificación de alérgenos en las cartas.
Para un negocio, esta adaptación no solo significa responsabilidad social, sino también una oportunidad para abrir sus puertas a un público más amplio y fidelizar clientes que valoran la seguridad y la transparencia en la oferta alimentaria.
Alternativas alimentarias: variedad y sabor sin gluten
La oferta de alimentos sin gluten ha evolucionado enormemente en los últimos años. Hoy en día, existen harinas alternativas como la de arroz, maíz, almendra o garbanzo, que permiten crear platos deliciosos y seguros para celíacos. Incorporar opciones como panes sin gluten, pastas a base de maíz o legumbres, y postres elaborados con harinas alternativas, no solo diversifica el menú, sino que también demuestra un compromiso real con la salud de los clientes.
Cartas y menús claros: transparencia y confianza
Uno de los aspectos clave para un cliente celíaco es la claridad en la información. Las cartas deben especificar claramente los alérgenos presentes en cada plato, y resaltar aquellos que están libres de gluten. Además, el uso de iconos y una leyenda explicativa facilita la comprensión y genera confianza en el consumidor.
Prevención de la contaminación cruzada: un protocolo esencial
De nada sirve un menú sin gluten si no se respetan los protocolos para evitar la contaminación cruzada. Esto implica:
- Almacenar los productos sin gluten en áreas separadas.
- Usar utensilios y superficies específicas para su preparación.
- Asegurarse de que el personal esté capacitado para evitar errores.
Estas medidas no solo protegen al cliente, sino que también fortalecen la reputación del negocio.
Beneficios para el negocio y para la comunidad celíaca
Invertir en seguridad alimentaria para personas con celiaquía no solo es una muestra de empatía y responsabilidad, sino que también posiciona al negocio como un referente de inclusión y calidad. Los clientes celíacos valoran enormemente los espacios en los que pueden comer sin preocupaciones, y eso se traduce en fidelización y recomendaciones positivas.
Un compromiso que suma valor
Adaptarse a las necesidades de las personas con celiaquía no es solo una opción, es un compromiso que suma valor al negocio y aporta tranquilidad a quienes confían en él. Cada plato servido con seguridad es un paso hacia una gastronomía más inclusiva y responsable.
La celiaquía no se cura, se gestiona. Porque vivir sin gluten va más allá de una dieta.
En Conocelavilla, nos centramos en la falta de variedad en las tiendas generales y más en los pueblos, de los productos sin gluten.
Por ello, nosotros te ofrecemos multitud de variedad y te lo hacemos llegar a casa 🤗















